miércoles, 9 de julio de 2014

Tokyo - Día 1

Cuando llegamos a Tokio hacía frío, y casi era agradable el viento fresco tras siete horas de avión desde Singapur. Llegamos pronto, habíamos viajado toda la noche y podíamos aprovechar el día, un puente de cuatro días en Japón no es mucho y había que empezar cuanto antes. 

Un tren nos llevó del aeropuerto al centro de la ciudad y una vez allí localizamos sin mucho problema el hotel. Pequeñito, pero céntrico y limpio. Smile Hotel Tokyo Nihonbashi

Cuando uno piensa en Japón lo primero que se imagina son luces, rascacielos, robots, no? Pues nosotros no queríamos empezar así… nos quedaban cuatro días por delante y mucho que ver, así que nuestra primera parada, por recomendación de una amiga que vivió allí, fue Shimokitazawa, un barrio bohemio, las calles son estrechas y las casas bajas, predominan los pequeños cafés e innumerables tiendas de estilo vintage en los bajos de las casas, y por la noche se llena de gente joven  que disfruta de los restaurantes de la zona… En general, mucho encanto para una primera impresión.










Dejamos atrás Shimokitazawa y nos vamos a Roppongi, una zona de moda para salir, pero también donde se encuentran las Roppongi Hills y la Mori Tower, con sus 238 metros, en su mayoría oficinas, el último piso tiene un mirador abierto al público desde donde observar la ciudad de noche. Subimos y contemplamos Tokio. 




Frente a la torre Mori la famosa escultura arácnida de Louis Bourgeois.   





Después de ver la ciudad desde arriba volvemos al metro para irnos a cenar a Shinjuku. 
En general la comida ha sido deliciosa, las zonas más conocidas como Hibiya, Roppongi, Shibuya, Asakusa, etc, ofrecen una amplia y variada oferta de restaurantes. Si fue complicada de pedir porque todo está en japonés, pero siempre había alguna persona en el restaurante que nos pudo echar una mano traduciendo los diversos platos. 

jueves, 25 de julio de 2013

Mercado de Pasarbella

Durante cien años de tradicionales carreras, La Tribuna, antes conocida como Turf Club, comenzó su andadura en 1842, cuando un grupo de entusiastas de las carreras fundó el Sporting Club de Singapur. A medida que la popularidad y operatividad creció, el Club tomó la decisión de trasladarse a la ciudad en 1933. 

Lamentablemente, durante la ocupación japonesa en 1940 todas las carreras fueron suspendidas y los edificios y establos convertidos en hospitales y aparcamientos. Tras dicha ocupación llevó dos años restaurar las instalaciones y reanudar la competición. 

Desde que La Tribuna se trasladó a otra zona de la ciudad el uso de sus instalaciones ha dado paso a un ocio diferente, el Mercado de PasarBella, concebido por sus fundadores como una experiencia de vida, inspirados por las vistas, olores y vibraciones de otros mercados globales, sobretodo mediterráneos, de ahí su nombre. 


PasarBella ha abierto sus puertas con el objetivo de ser un mercado idílico, de concepto abierto, donde poder tomar un vino, contemplar sus pintorescos puestos, comprar cervezas artesanales, degustar cocinas globales o hacerse con una amplia diversidad de productos frescos. 









martes, 18 de diciembre de 2012

La Navidad ha llegado a Singapur!!


Año tras año en el mes de diciembre la bahía del Marina Bay se llena de grandes esferas blancas que adornan sus aguas en la cuenta atrás para el Año Nuevo.

Este año las esferas representan la gratitud, a qué, a quién o porqué damos gracias en este año que está a punto de terminarse. Pero aunque este es el tema de estas navidades en concreto también hay muchas personas que deciden escribir sus deseos de cara al nuevo año, sus esperanzas, las nuevas posibilidades que puede traer el futuro…



Nosotros, como no podía ser menos, fuimos a escribir nuestros agradecimientos en una de las esferas para que después fuese colocada en el agua junto a las demás...


Todas estas esferas, que al final sumarán un total de veinte mil, flotarán en las aguas frente al Marina Bay mientras duren las celebraciones navideñas.



La navidad ha llegado a Singapur y las calles se han llenado de adornos, de árboles, luces y villancicos. En el último post del año de este blog os dejo unas imágenes de la decoración navideña de la ciudad… 







Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo 2013!!!


martes, 4 de diciembre de 2012

Una lujosa experiencia


Siempre que voy al Marina Bay por la mañana me siento como Audrey Hepburn cuando amanecía frente a Tiffanys, es un lugar tan tranquilo, antes de que abran las lujosas tiendas, cuando aún todo está cerrado y caminas a solas por allí, todo está tan limpio y cuidado… En esta ocasión mi paseo matutino me llevó a una de las peluquerías que aquí se encuentran.

Puede que el tema sea banal, pero no quería dejar pasar la oportunidad de contaros como es una peluquería de lujo dentro del Marina Bay. Así que aquí va mi experiencia en Urban Hair.
©www.groupon.sg


A la llegada y tras acomodarme en uno de los puestos me ofrecieron una carta de cafés y zumos para escoger. Con el café, en taza de diseño, llegaron también las habituales revistas.




A continuación, y antes de empezar con los productos, metieron mi bolso en una bolsa protectora para que no se ensuciara.

Uno de los asistentes que allí trabajan me trajo un frasco de aromaterapia para masajear mis manos y oler de manera que eso me relajase mientras esperaba.

Antes de empezar con el tinte me colocaron unos protectores de orejas para no manchármelas (cosa que no había visto en mi vida, no se vosotros) y, a continuación, dos de las chicas comenzaron a teñirme.

© www.beauterunway.com

Tras la habitual espera me pasaron a la zona de lavado, un lugar a oscuras, con lavabos individuales separados por paneles de manera que no es posible ver a otros clientes. Aquí los sillones son de piel, y tras sentarte se van reclinando de manera que se convierte en una cama para no tener que inclinar el cuello hacia atrás.

El lavado se convierte en un éxtasis con los diferentes masajes que te proporcionan junto con las cremas, el champú, etc.

Vuelta a la silla y masaje en el cuello para relajarte antes del corte de pelo acompañado por un vaso de agua templada (aquí es muy habitual aunque a mi no me entusiasma el agua caliente)…

Solo queda el secado de pelo y fin de la experiencia!
Es para ir un día sí y otro también! O no?

lunes, 19 de noviembre de 2012

Laos, parte III: Luang Prabang


Ciudad declarada Patrimonio Mundial por la Unesco es la ciudad más turística de Laos, el hecho de llegar por la noche y contemplar la afluencia de personas en el Mercado Nocturno nos sorprendió en un principio, el mercado es enorme y ocupa toda la calle principal desde  que anochece... 



Pero Luang Prabang nos conquistó a las pocas horas, tiene un encanto especial,  preciosas casas coloniales, el color naranja de los monjes llenan las calles de color y los templos son de los más bonitos que hemos visitado hasta el momento.



La calle principal contiene además los más importantes templos de la ciudad:
El Wat Xieng Thong es el templo más espectacular de Luang Prabang construido en 1560 por el Rey Setthathirat.



Además de recorrer todos los otros templos que se encuentran en la ciudad, en el centro de la misma se encuentra el Phu Si, cuya ascensión de más de 200 escalones nos llevó a una cima desde la que pudimos contemplar unas vistas estupendas y donde se encuentran las ruinas de Wat Pha Phutthabaht que se emplaza en el lugar de una supuesta pisada de Buda.



Pero el tesoro de Luang Prabang es su naturaleza. Hacer trekking o excursiones por sus bosques son algunas de las opciones, nosotros decidimos ir a pasar el día al Campamento de Elefantes, una reserva a más de una hora desde la ciudad donde tienen los elefantes, que bajan de la jungla todas las mañanas a las 8 y los devuelven a su hábitat a las 5.



De todas las opciones para pasar el día con un elefante nosotros optamos por un paseo por el bosque y un baño en el río. La experiencia más alucinante del mundo!!! A pesar de que mi elefante Tom estaba un poco torcido ese día, escogía el camino más difícil cuando todos los demás iban por un camino recto o movía la cabeza bruscamente y yo iba sentada en ella, fue un momento mágico, pasear a lomos de un elefante, acariciarle, notar cómo te envuelve las piernas con sus orejas y jugar en el agua es algo que no voy a olvidar jamás. 






Con gran tristeza nos despedimos de Tom para ir a nuestro siguiente destino de ese día: las Cataratas de Kuang Si. La verdad que no esperaba para nada que mi día fuera a mejorar después de los momentos que acababa de vivir, pero llegamos al paraíso.  

A 36kms. de Luang Prabang, la catarata, con una caída de 50 metros, se encuentra en el punto más alto y forma un camino lleno de piscinas con un agua tan turquesa que es difícil de describir y donde te puedes bañar, aunque he de decir que el agua está congelada. Este lugar es, simplemente, precioso.





El último día de nuestra estancia en Luang Prabang  nos levantamos a las 5,30 de la madrugada para admirar el ritual de Binthabat, los monjes recorren las calles de la ciudad mientras sus ciudadanos les dan la comida que comerán ese día en señal de respeto; un ritual que cumplen cada mañana. 



Este antiguo ritual, que cumplen en riguroso silencio, puede ser contemplado por los turistas como nosotros bajo unas normas de respeto, que, como pudimos observar, no todos los turistas cumplen, se acercan demasiado, les sacan fotos con flash metiéndoselo por la cara, son bulliciosos, y desde lejos, parece un circo penoso, por un momento olvidan que son personas y no una atracción turística.  

Esa misma tarde volvimos a Vientiane en avión pues desde allí cogeríamos el vuelo que nos traería de vuelta a casa, de vuelta a Singapur, sabiendo que no olvidaremos jamás esta experiencia.

¿Qué os ha parecido Laos? Espero haber conseguido haceros ver la belleza de este país asiático a través de las palabras y las fotos... Espero vuestros comentarios!