Cuesta imaginar la gran ciudad de Phnom Penh vacía en tan solo tres días, cuando, tras la guerra, el régimen de Pol Pot y los jemeres rojos engañaron a todos los habitantes de las ciudades para que las abandonaran con el falso pretexto de que EE.UU. iba a bombardearlas. Así, consiguieron trasladar a todas las personas a campos de concentración y comenzar una pesadilla que no terminaría hasta cuatro años más tarde, dejando tras de sí la historia de un genocidio del que aún intentan recuperarse.
Los campos de la Muerte de Choeung Ek se encuentran a 16 km de Phnom Penh, no son los únicos que hay en Camboya ni tampoco donde más gente murió, pero la visita a este lugar impresiona por su silencio, por los crímenes incomprensibles que aquí se vivieron y por la más absoluta tristeza que se queda grabada en las mentes y los corazones de quienes lo visitan.
Muchos de los restos que aquí se encontraron pertenecen a prisioneros torturados en la prisión S-21… nuestra siguiente parada.
Museo Tuol Sleng
También llamada prisión S-21 era un antiguo instituto de secundaria, reconvertido en prisión estatal por las fuerzas de Pol Pot, el mayor centro de detención y tortura del país.
El Museo conserva la estructura tal y como estaba organizada por aquel entonces, solo siete personas salieron con vida de este lugar. Las habitaciones de uno de los edificios conservan las camas metálicas donde eran torturados los prisioneros, los grilletes y los diferentes modos de tortura que se les imponía si no reconocían que formaban parte de la CIA (lo que para la gran mayoría no tenía ningún significado, pues nunca habían oído hablar de ella) pero siempre acababan confesando en falso ante las terribles torturas.
Uno puede imaginar los horrores al pasar de una a otra y a otra habitación, o al ver las diminutas celdas donde permanecían encarcelados los reclusos, pero lo más doloroso de ver es el edificio que contiene las fotografías de las personas que pasaron por allí y que no salieron. Cientos y cientos de caras de hombres, mujeres y niños, familias al completo, que fueron tomados prisioneros sin ningún motivo. Cada prisionero está identificado con un número enganchado a su camisa, o a falta de ella, sobre la propia piel.
El sentimiento de tristeza después de pasar el día sumido en aquella oscura época es tan brutal que es difícil volver a la normalidad, las imágenes se han quedado grabadas y uno solo puede pensar que si a un turista le sobrecoge de tal manera es de admirar que los supervivientes de aquella terrible parte de la historia de su país estén haciendo todo lo posible por sobreponerse, levantar la cabeza y mirar hacia adelante.
Vamos a volver la cara a otra parte más amable de Camboya, su mayor tesoro... los templos de Angkor! Sigue el siguiente post!
Tremendo!!
ResponderEliminarEs terrible! :(